Para preparar la temporada de esquí de montaña, no esperaría a la primera nevada. Revisar el material, recuperar habilidades y elegir qué quieres mejorar te permite llegar a las primeras salidas con menos asuntos pendientes.
Si ya haces esquí de travesía, te propongo aprovechar estas semanas para ponerlo todo en orden. No se trata de comprar más equipo ni de empezar con una gran ascensión: se trata de comprobar lo que tienes y organizar una vuelta progresiva a la nieve.

1. Revisa el conjunto de esquís, botas y fijaciones
Saca el equipo y comprueba si quedó algún problema pendiente: un cierre deteriorado, una pieza rota, una suela dañada o un funcionamiento que ya te generaba dudas.
Prueba las botas con los calcetines que utilizas para esquiar. Comprueba sus cierres y el mecanismo de cambio entre caminar y descender siguiendo las instrucciones del modelo.
Si has cambiado de botas, no des por hecho que todo encaja
La compatibilidad y el ajuste de la fijación deben verificarse con el conjunto concreto. Si has cambiado de botas, notas holguras o desconoces cuándo se revisó el equipo, llévalo a un taller especializado.
Una prueba casera de encaje no sustituye una revisión técnica ni confirma que la fijación funcione correctamente. Yo aprovecharía ahora para resolverlo, sin las prisas de tener una salida al día siguiente.
2. Despliega las pieles antes de necesitarlas
Comprueba el tejido, los enganches y el adhesivo. Si guardaste las pieles con algún problema, no cuentes con que se haya solucionado durante el verano.
No todas las pieles requieren los mismos cuidados. Consulta las instrucciones de su fabricante antes de limpiar, aplicar productos o renovar la cola. Como referencia, la guía de uso de POMOCA recomienda secar sus pieles en un lugar ventilado, alejadas del sol directo y de fuentes de calor.
Si necesitan reparación, deja tiempo para llevarlas al servicio técnico. Es una tarea pequeña que conviene quitar de la lista antes de empezar.

3. Comprueba el DVA, la pala y la sonda
Revisa tu detector de víctimas de avalanchas con el manual de tu modelo: alimentación admitida, estado del compartimento, autocomprobación y mantenimiento indicado por el fabricante. Consulta también si existen avisos de seguridad aplicables a tu aparato.
No hay un porcentaje de batería ni un intervalo de revisión que pueda recomendarse igual para todos los DVA. Si aparece un error, hay corrosión o tienes dudas sobre su funcionamiento, no lo utilices hasta resolverlo con el servicio técnico.
Monta la pala y despliega la sonda para comprobar que las piezas están completas y que los mecanismos funcionan.
La revisión en casa no sustituye la comprobación al salir
Antes de cada actividad hay que realizar la comprobación de los DVA del grupo conforme a los procedimientos del fabricante y a la formación recibida.
Además, llevar este equipo no evita una avalancha ni garantiza un rescate. La elección del terreno y las decisiones del grupo siguen siendo fundamentales.

4. Reserva tiempo para practicar rescate
No dejaría las prácticas para «un día que sobre tiempo». Si quieres que formen parte de tu temporada, ponles fecha.
En un entorno adecuado y con supervisión si la necesitas, trabaja el conjunto del rescate: organización, búsqueda, sondaje y paleado. Encontrar un aparato escondido es solo una parte del ejercicio.
Montaña Segura recuerda la importancia de la formación y la práctica regular con DVA, pala y sonda. Cada integrante debe disponer de su equipo y saber utilizarlo.
Mi propuesta es sencilla: identifica qué recuerdas bien y qué necesitas refrescar. Si hay dudas con el procedimiento, empieza por una sesión formativa.
5. Recupera el hábito de planificar
Antes de preparar la temporada de esquí de montaña con una lista de cimas, dedicaría un rato a organizar las fuentes que vas a consultar.
Guarda el acceso a la predicción de montaña de AEMET, al boletín de peligro de aludes correspondiente a tu zona y a la cartografía que utilices. Comprueba siempre la fecha de emisión, el periodo de validez y el área cubierta.
Haz un ensayo con una ruta que conozcas
Sin dar por hecho que estará en condiciones, abre el mapa y plantea:
- Qué información necesitas antes de elegirla.
- Qué sectores requieren una valoración especial.
- Dónde podrías cambiar de plan.
- Qué alternativa tendría sentido para el grupo.
No se trata de decidir en octubre por dónde pasarás en enero. Se trata de practicar el proceso para no depender únicamente de un track o de que otra persona lo organice todo.
6. Elige un objetivo de aprendizaje concreto
«Quiero mejorar» es un buen comienzo, pero resulta difícil trabajar sobre algo tan amplio. Prueba a concretarlo:
- Hacer conversiones con más soltura.
- Organizar mejor las transiciones.
- Adaptar el descenso a nieves variables.
- Relacionar el boletín de aludes con el mapa.
- Participar en las decisiones en lugar de limitarte a seguir al grupo.
Elige uno o dos objetivos para las primeras jornadas y revísalos después. ¿Qué ha mejorado? ¿Qué sigue costando? ¿Qué necesitas practicar con ayuda?
Si ya tienes una base, ese trabajo continuado puede aportar más que encadenar salidas sin detenerte a valorar cómo las estás haciendo.
7. Empieza con una salida ajustada al momento
La primera jornada no tiene por qué parecerse a la última de la primavera anterior. Cuenta con tu estado actual, el grupo, las condiciones y el margen necesario para retomar la actividad.
Yo plantearía un objetivo que permita observar cómo te encuentras, comprobar el equipo sobre la nieve y recuperar sensaciones sin convertir la cima en una obligación.
No elegiría una ruta solo porque sea popular o aparezca descrita como fácil. Esa etiqueta no confirma sus condiciones el día de la salida.

Una lista breve para cerrar la preparación
Antes de organizar la primera jornada, comprueba que has resuelto estos puntos:
- Material revisado y averías pendientes solucionadas.
- Compatibilidad de botas y fijaciones verificada.
- Pieles listas para utilizar.
- DVA, pala y sonda comprobados según sus instrucciones.
- Práctica de rescate prevista o formación de repaso reservada.
- Fuentes de información y cartografía preparadas.
- Objetivos realistas para empezar.
Esta lista ayuda a organizarte; no sustituye la planificación de cada actividad ni la formación técnica.
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El programa está pensado para personas que ya tienen una base y quieren mejorar su técnica, planificación y capacidad de decisión. No es un curso de iniciación.

Escríbeme y cuéntame cómo fue tu última temporada y qué te gustaría mejorar. Con esa información podemos valorar qué propuesta encaja contigo.
Nos vemos por las montañas.
Fran Lacasa · Guía de Alta Montaña UIAGM / IFMGA
















